¿Cómo afecta un verano seco y cálido a la cría de la becada? El caso de Rusia en 2010

En años en los que la meteorología se muestra aparentemente en contra de la nidificación de las becadas, como es el caso de la primavera y verano de 2018, nos preguntamos cómo afectará realmente al éxito reproductor de la especie.

 En este artículo traemos el estudio que el equipo de Sergei Fokin realizó en 2010 a raíz de uno de los veranos más secos y cálidos en Rusia desde que se tienen registros.

 En aquel año las condiciones meteorológicas de abril fueron cálidas y muy secas en Rusia Central, llovió solo durante cinco días. Sin embargo, las grandes reservas de nieve aseguraron la humedad del suelo después del deshielo. Mayo fue cálido y lluvioso. El conjunto de junio fue más cálido de lo habitual y las precipitaciones se produjeron principalmente en la primera mitad del mes. Sin embargo, desde el 20 de junio, el calor y el clima seco se asentaron. La temperatura máxima en junio fue de 34.3 °C. Julio fue igualmente extremadamente cálido. La temperatura máxima fue de 37.1 °C el 24 de julio, al igual que agosto, con una temperatura máxima de 36.5 °C. Como consecuencia del calor extremo y de la sequía, el período de incendios forestales empezó el 7 de julio y duró hasta el  26 de agosto. Cada día se produjeron hasta 400 incendios en el país, principalmente en la parte europea. Los datos oficiales dicen que en Rusia se propagaron 30.376 incendios naturales desde julio hasta mediados de septiembre y se quemaron alrededor de 1,25 millones de hectáreas, de las cuales 2,09 millones eran de turberas. Otras fuentes hablan de que la superficie quemada  llegó a las 5,9 millones de hectáreas. Más de la mitad de las áreas calcinadas eran bosques. Según el Global Fire Monitoring Center, sobre la base de imágenes espaciales, la superficie quemada en la Federación Rusa no  fue menos de 10-12 millones de hectáreas desde principios de 2010 hasta mediados de agosto.

Debido a la sequía se detectaron concentraciones inusuales de becadas en zonas húmedas no óptimas para la alimentación

 ¿Cuál fue el impacto de las condiciones climáticas sobre las becadas?

El período principal de incubación de las becadas (finales de mayo) fue cálido y bastante seco, lo que probablemente condujo a un buen éxito de reproducción en las zonas más tempranas. Sin embargo, a fines de julio el suelo del bosque estaba muy seco y era difícil para las becadas encontrar áreas húmedas adecuadas para la alimentación. A principios de agosto, se observaban becadas en lugares atípicos: cercanías de lagos, ciénagas, bosques húmedos de sauces y alisos alrededor de embalses y canales, a pesar de que estos sitios no son ideales para la alimentación. Obviamente, sufrían una falta de alimentos en el verano, cuando más lo necesitaban para reponer sus reservas energéticas, terminar la muda y preparar la migración otoñal. Durante la migración otoñal, los principales hábitats de alimentación de las becadas permanecieron inadecuados y secos.

 Sin duda, los incendios forestales tuvieron un impacto negativo en esta especie, al destruir hábitats y reducir la capacidad de alimentación. Debido a estas condiciones, la migración se retrasó ligeramente y se distribuyó irregularmente.

 Durante la migración de otoño, el anillamiento de becadas y la información de los cazadores describían una distribución desigual de las becadas. En la mayoría de las regiones, el número de becadas fue menor de lo habitual en los hábitats típicos. Al mismo tiempo, en otras regiones observaron concentraciones de becadas prácticamente durante todo el mes de noviembre. Obviamente, esto se relacionó con las condiciones óptimas de reproducción para las aves locales y con hábitats suficientemente húmedos para proporcionar alimentos durante la migración.

Durante la migración, 98 becadas fueron anilladas. La proporción de juveniles difirió fuertemente entre los distintos sitios de anillamiento. Mientras en unas regiones la proporción de edad fue del 78%, en otras zonas la proporción de jóvenes fue de solo el 56%. Entre los juveniles, las “crías tardías” solo representaron el 8,4% del total. Una proporción tan baja ilustra el impacto de la sequía. En el área de Tver, el número de becadas observadas por la noche durante las operaciones de anillamiento  y durante el día con perros de muestra, fue casi cuatro veces menor que en 2009. En el área de Vladimir en su conjunto, el número de becadas fue dos veces más bajo de lo normal, incluso aunque se encontraban algunas concentraciones de aves en sitios óptimos.

Podéis ampliar aquí más información sobre este artículo.

 

 

Segunda parte del anillamiento en Irlanda por parte de W.W. Ashley

Aunque hay varios artículos científicos más sobre becada en los inicios del siglo XX, continuamos las publicaciones del blog exponiendo una ampliación de la primera entrada que publicamos. De nuevo es un trabajo de S.R. Douglas llamado: Further results of Col. Wilfrid Ashley’s Experiment on marking woodcock in the West of Ireland” (Proceedings of the Zoological Society of London, 1929 (99-2): 271-275)

Classiebawn Castle 4

Castillo familiar del Coronel W.W. Ashley en Classiebawn

Es continuación del anterior trabajo en el que el Coronel W.W. Ashley se propuso conocer los movimientos migratorios de becadas nacidas en el noroeste de Irlanda a través del anillamiento de pollos nacidos en el condado de Sligo, donde se asentaba su finca familiar de Classiebawn.

En este segundo periodo se recogen los resultados de becadas anilladas entre 1917 y 1928, totalizando 327 ejemplares. Mantienen el ritmo de anillamiento de 50 becadas al año entre 1917 y 1920, oscilando el número de anilladas entre 1921 y 1928 entre 10 y 31 y no anillando ninguna en 1923. Los resultados más reseñables son que de las 37 recuperadas en este segundo periodo (9 de las cuales habían sido anilladas en el estudio anterior) nuevamente la mayoría lo fueron en las inmediaciones de donde fueron anilladas, seguidas por las que fueron recuperadas a distancias intermedias de 40-60 millas, siendo las más lejanas una recuperada en las Landas francesas y otra recuperada en las inmediaciones de Oslo.

Eso supuso que en los 18 años discurridos entre los dos trabajos se anillaron un total de 658 becadas jóvenes, de las cuales se recuperaron 92, la mayoría de ellas, 82 (un 89,13%) en las inmediaciones de donde fueron anilladas, 6 (un 6,52%) en el resto de Irlanda y tan solo 4 (4,35%) fuera de Irlanda.

De todas las becadas recuperadas, únicamente una de ellas fue recapturada en un anillamiento posterior y se volvió a liberar con doble anilla. Había sido capturada por primera vez como pollo en 1911, se recapturó en la propia finca de estudio en 1915 como adulta con pollos y finalmente fue cazada en la finca en 1922.

También interesante resulta que en este trabajo encontramos las primeras referencias a la longevidad de las becadas a través de las recuperaciones de los ejemplares anillados, puesto que todos se anillaban como pollos nacidos en el año. La mayoría de las becadas que se recuperaron lo fueron en el mismo año de anillamiento o en el siguiente, siendo minoría las que llegaban a los tres años. La primera referencia llamativa de longevidad la dan sobre un pollo anillado en 1910 y cazado en noviembre de 1918 en la propia finca. Le sigue en longevidad la ya citada que se capturó en 1911, se reanilló en 1915 y fue cazada en 1922, lo que marcaba un hito con 11 años de supervivencia. Sin embargo, el récord de longevidad lo marcaría una becada anillada en 1912 y recuperada en marzo de 1924 encontrada muerta en un alambre de espino de la propia finca.

Podéis ampliar aquí la información sobre este artículo.

Estudio en Irlanda sobre la migración de la becada allá por 1917

Iniciamos las entradas de este blog con una mirada al pasado más remoto de los estudios científicos sobre becada de los que hemos podido tener constancia. Es cierto que ya desde la edad media en libros de caza y literatura popular europea se recogen referencias, observaciones y anotaciones sobre la becada, pero no encontramos estudios reglados, con metodología clara y estandarizada, hasta principios del siglo XX. Dedicaremos varias entradas a estos pioneros.

Sligo - IrlandaLa primera publicación que hemos encontrado que pasara en su momento el filtro de las publicaciones científicas hace referencia a la cría de la becada en Irlanda y se remonta al año 1917, apareciendo publicada en las actas de la Sociedad Zoológica de Londres. Se trata del trabajo de S.R. Douglas: “An experimental Investigation of the migration of woodcock breeding in West Ireland” (Proceedings of the Zoological Society of London, 1917: 159-166).
En dicho trabajo se trataba de conocer los movimientos migratorios de becadas nacidas en el noroeste de Irlanda a través del anillamiento de pollos allí nacidos y recuperación posterior de las anillas por cazadores. El estudio comenzó anillando 33 becadas en el año 1910, 48 en 1911 y 50 anualmente desde 1912 hasta 1916, totalizando 331 becadas anilladas en 7 años. De estas becadas se recuperaron 55, principalmente a través de la caza, y se registró el peso de todas ellas para compararlas con el peso de otras becadas cazadas en la zona y no anilladas, de las que también se recogía este dato.
Los resultados más reseñables son que de las 55 recuperadas, 48 lo fueron en la propia zona de estudio (33 de ellas en las inmediaciones del bosque en que fueron anilladas). De las 7 restantes, 3 se recuperaron a 10 millas (16 km) al sur, 1 a 40 millas (64 km) al sur, 2 a 15 millas (24 km) al norte y la última a 800 km, en el mercado de Bilbao, habiendo sido cazada en Morga (Vizcaya) seis meses después de su anillamiento. La mayoría se recuperaron el mismo año de su anillamiento, pero en enero de 1917 se cazó una de las anilladas en 1910.
En la comparativa de pesos encuentran que la media de las anilladas es superior al de becadas no anilladas, 12,7 onzas (360 g) frente a 12,1 onzas (343 g).

Vista Google Earth de la zona de estudio en la actualidad

Con todo lo anterior establecen tres tipos de becadas según su comportamiento migratorio en la zona, lo cual resulta similar y comparable a una clasificación que hace otro investigador que estaba estudiando el estornino en las islas Shetland por aquel entonces:
-becadas residentes que nacen y permanecen allí;
-becadas que nacen en la zona y después migran en dirección sur;
-becadas que llegan del norte en invierno.
Anotaciones sobre bolsas de caza, sobre avistamientos de nidos con sus descripciones, sobre el hábitat de la becada, sobre datos de las becadas cazadas, sobre anillamientos de becada, etc, sin duda un primer trabajo apasionante, en el que encontramos muchos paralelismos con los primeros estudios realizados en España con la becada, solo que con casi un siglo de retraso…

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Presentación del Blog

Club de Cazadores de BecadaMuy buenas a todos los interesados en saber más sobre esta caja de sorpresas que es la becada.

Desde la Junta Directiva del CCB y su Comisión Científica se pone en marcha este blog con la intención de acercar al cazador de a pie los planteamientos, formas de estudio, resultados e implicaciones de trabajos científicos realizados en el ámbito tanto nacional como internacional con la becada pero que pasan desapercibidos para los cazadores al publicarse en revistas de gran impacto científico, Congresos, Symposium, Tesis Doctorales, etc.

Para ello, desde la Comisión Científica iremos publicando periódicamente entradas en el blog “traduciendo” no solo en idioma sino también a un lenguaje más de la calle, todas las publicaciones y referencias científicas que sobre la becada hemos ido recopilando en estos años. En cada entrada habrá un resumen de libre acceso para cualquier interesado y un análisis más a fondo que solo será accesible a socios del Club, mediante enlace y verificación de sus claves personales de acceso a otros servicios que ofrece el Club desde su página web.

Esperamos que esta nueva iniciativa sea del agrado de todos los fanáticos de la becada.